Nissan e-NV200 Evalia

Joan Dalmau


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Un eléctrico para uso familiar 

La ausencia de parrilla, los pasos de rueda más anchos y la ausencia de escape delatan que se trata de la NV eléctrica.
Nissan redobla su apuesta por los modelos 100% eléctricos y después del éxito planetario del Leaf, del que se han vendido ya más de 100.000 unidades en todo el mundo, ha lanzado un segundo vehículo 100% eléctrico, éste con una orientación más profesional. Se trata del Nissan e-NV200 del que existen dos variantes, la comercial y la Evalia, destinada a uso particular o mixto. 

Esta furgoneta eléctrica se fabrica en la planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona y comparte buena parte de sus órganos mecánicos con el Leaf. Nissan la ofrece en dos modalidades de compra, bien completa, facturada a 31.288 euros (cuesta 37.188 euros sin el descuento del Plan Movele que para este modelo es de 6.500 euros) bien con la posibilidad de comprarla sin baterías y alquilar éstas. En este caso, el precio parte de 24.788 euros a los que habrá que añadir el alquiler de las baterías.

Este alquiler varía en función del contrato firmado. Nissan ofrece uno, dos o tres años de alquiler y unos kilometrajes de 10.000, 15.000, 20.000 y 25.000 kilómetros. Cuanto más largo sea el plazo e inferior el kilometraje, más barato sale el alquiler que, en todo caso, no baja de los 73 euros mensuales de un alquiler a 3 años recorriendo anualmente 10.000 km. Como ejemplo, un alquiler a dos años por el doble de ese kilometraje cuesta 100 euros mensuales.

Este NV ofrece de serie dos puertas laterales deslizantes traseras y un portón trasero. Las versiones de carga llevan sólo una puerta lateral y puertas batientes detrás.
La marca ofrece el coche en un único acabado Evalia y con muy pocas opciones. Nuestra unidad montaba sólo las llantas de aleación de 15 pulgadas (muy caras ya que suponen un desembolso de 951 euros) y cargaba además con los 358 euros de la pintura metalizada (todos los colores lo son salvo el blanco y el rojo). Por este motivo y descontado el Plan Movele, el precio de la unidad de las fotos es de 32.561 euros.

El equipamiento es bastante completo. Lleva airbags frontales, laterales y de techo, un equipo de audio con Bluetooth y USB más el navegador que se integra en el interface Connect 2 con pantalla táctil que permite asimismo controlar el estado de carga y el consumo (o la recuperación) de energía, faros antiniebla, luces de día de LED, climatizador, elevalunas, cierre y espejos eléctricos y cámara de retrovisión entre otros elementos.

El cargado convencional está conectado en la imagen a un cable normal. La otra conexión tapada a la izquierda es la del sistema ChaDeMo.
El cable de carga que viene de serie permite sólo la carga en enchufes convencionales pero existe otro opcional que permite cargar en cargadores rápidos. Además, el coche admite recargas rápidas ChaDeMo como el Leaf, de manera que puede recargarse en enchufes de este tipo con el cargador adecuado. La marca habla de ocho horas en carga normal (16 amperios), cuatro para la recarga rápida (32 amperios y cable opcional) y media hora al 80 por ciento en el ChaDeMo del que disponen, por ejemplo, numerosos concesionarios de la marca.

Cambios estéticos... a mejor

El coche es ligeramente diferente del NV200 convencional (a mi me parece más bonito pero esto es un tema muy subjetivo). En el morro, por ejemplo, desaparece la rejilla tradicional y aparece la trampilla de recarga, sin el LED de iluminación que ha incorporado el Leaf y que facilita la recarga en zonas oscuras o de noche. Los faros de día de LED en forma de flecha, los toques en color azul eléctrico y la ausencia de tubo de escape permiten identificar fácilmente al Evalia eléctrico.

La segunda fila de asientos es muy amplia y su diseño permite alojar a tres personas con comodidad.
En el interior también hay cambios. Las baterías van situadas bajo el piso y el motor y el cargador en la zona delantera de manera que no hay ningún tipo de afectación a la capacidad de carga del modelo que sigue siendo la mejor entre los eléctricos que existen en el mercado. El e-NV200 Evalia ofrece un maletero grandioso cubierto por un cubreequipajes pero, además, para aquellos que se planteen el coche con un doble uso comercial-familiar, permite abatir la segunda fila de asientos y llevar la capacidad de carga a tres metros cúbicos. Nissan ofrece además numerosos accesorios para proteger y aumentar la funcionalidad del espacio para equipajes (protectores de piso blandos o duros con separadores, rejilla de separación de carga para aprovechar la capacidad del maletero hasta el techo...) a precios aquilatados y siempre montados en concesionario, no en fábrica.

Lo que no ofrece el Evalia es la posibilidad de montar una tercera fila de asientos, algo que sí es posible en las versiones con motores de gasolina o diésel. La segunda fila es muy amplia y con mucho espacio para las piernas. Acoge sin problemas a tres personas ya que es una banqueta que no prioriza las plazas exteriores, de manera que el ocupante central va tan cómodo como los exteriores. Delante también hay mucho espacio para las piernas y la posición de conducción es muy elevada, propia de un vehículo comercial.

La instrumentación específica y la pantalla táctil en el centro junto al cambio y los detalles en azul aportan una personalidad distintiva al salpicadero.
La posición elevada proporciona una gran visibilidad hacia delante y el cambio, también elevado queda muy a mano. La consola central, no obstante, es bastante intrusiva pero en líneas generales la posición es cómoda en ciudad y menos para carretera -el asiento, que recoge muy poco el cuerpo no ayuda en este apartado- aunque, teniendo en cuenta que se trata de un vehículo eléctrico, los largos viajes quedan descartados de entrada por su autonomía. El coche dispone además de numerosos huecos para objetos y de elementos de confort como las mesillas tipo avión tras los asientos delanteros.

El salpicadero presenta las diferencias principales con respecto a los Evalia térmicos. La palanca del cambio es sólo para poner la marcha hacia delante y hacia atrás y para seleccionar el modo B para lo que hay que desplazar la palanca hacia la derecha una vez en posición D (marcha hacia delante). La instrumentación también cambia ya que elimina el cuentarrevoluciones y presenta, debajo del velocímetro digital central, el estado de carga, la autonomía estimada (siempre calculada en función del ritmo que mantenemos y, por lo tanto, poco precisa ya que presenta notables altibajos) y el medidor de energía que se consume. A la derecha queda el indicador de carga restante que es el que realmente nos da idea de lo que nos queda de autonomía.

Este es el menú que aparece en el sistema Connect cuando presionamos el botón de la parte izquierda inferior rotulado como Zero Emission.
En la pantalla táctil central tenemos el acceso al equipo de audio, al teléfono integrado, al navegador, a la presentación del modo de funcionamiento (si carga o consume energía) y a un botón en la parte inferior derecha que nos permite acceder a informaciones sobre la autonomía estimada, las estaciones de recarga más cercanas (el coche tiene una función que añade la localización del domicilio o de los puntos donde se recargue con frecuencia aunque no figuren en el software embarcado), la posibilidad de seguir eco-rutas en el navegador (rutas a destino por el trayecto en que menos energía se consuma) y el uso energético realizado así como el historial de conducción. Todas estas pantallas son de fácil acceso mediante el menú táctil. Asimismo, la pantalla da servicio a la cámara de retrovisión de serie.

Para terminar con el tema de la carga, recordar que el e-NV200 dispone del software Carwings que permite controlar la recarga y algunas funciones extra mediante el teléfono móvil. Esta aplicación permite buscar estaciones de recarga antes de coger el coche (desde casa, por ejemplo), dar la orden de iniciar o terminar la carga, recibir avisos cuando esta está completa o planificar la climatización para, de este modo, salir por la mañana con el coche a una determinada temperatura y no gastar batería para calentar el habitáculo. El sistema permite también recibir comunicaciones e informa a la marca acerca del tipo de trayectos que se realizan para mejorar el vehículo en el futuro de acuerdo con el tipo de uso que se realiza del mismo.

En marcha es silencioso y vivaz

El comportamiento en carretera mejora el del NV200 diésel gracias al mejor reparto de pesos y al eje delantero más ancho heredado del Leaf.
Vamos ahora con el tema de la conducción y la autonomía que es siempre el más peliagudo cuando se habla de un eléctrico. La conducción es claramente mejor que la de un e-NV200 Evalia convencional por una razón muy simple; las prestaciones son mejores y el silencio de marcha añade un refinamiento insólito en un modelo derivado de un vehículo comercial. Cuando digo que las prestaciones son buenas no conviene fijarse en las cifras absolutas ya que ni los 123 km/h., de velocidad punta ni los 14 segundos que tarda en acelerar de 0 a 100 km/h. admiten esa calificación. Lo digo, sin embargo, porque a nivel de aceleraciones y recuperaciones en el margen de uso habitual en ciudad, que es su ámbito de uso (entre cero y 80 km/h) es realmente bueno, con salidas fulgurantes (como la de todos los eléctricos) y una entrega de par constante que permite recuperar con facilidad, adelantar en un suspiro y circular con una notable agilidad.

Decía que la ciudad es su ámbito de uso y no porque le haga ascos a la carretera sino por las limitaciones propias de la autonomía. En realidad, el comportamiento en carretera es mejor que el del resto de NV200 ya que la mayor anchura de vías (este modelo hereda el eje delantero del Leaf, más ancho y más sofisticado que el del NV200) le proporciona un mayor aplomo y una mejor precisión de guiado. Lástima que, atendiendo al hecho de que exista también en versión de carga, el Evalia mantenga el eje trasero rígido con ballestas que perjudica claramente el confort de marcha, en especial en los baches fuertes y en la superación de ralentizadores, por ejemplo.

La ciudad es el hábitat natural del e-NV200 y es aquí donde mejor se desenvuelve y donde mejor aprovecha su autonomía.
En ciudad, por lo tanto, es un vehículo que se encuentra en su salsa ya que, además, no es muy ancho y callejea bien. Además, apenas gasta frenos ya que la regeneración que se produce al levantar el pie, actúa como pre-freno en muchas ocasiones. Si utilizamos el modo de conducción B, que aumenta la frenada regenerativa al máximo, el consumo de energía desciende ya que se recupera mucha más. Este modo es muy bueno para usar en ciudad cuando nos movemos por calles de velocidad baja y con mucho tráfico ya que permite moverse acelerando muy poco y sin apenas tocar el freno.

En carretera, cumple con discreción. El coche tiene un centro de gravedad más bajo que el Evalia tradicional (por la rebaja que supone meter tanto peso -el de las baterías- en la plataforma) y eso se traduce en un comportamiento más asimilable al de un turismo. Fácil de conducir, el chasis responde perfectamente, frena correctamente y mantiene esa capacidad para recuperar al salir de las curvas propia de todo eléctrico de manera que llega a ser incluso divertido circular con él a ritmo alegre.

El problema habitual; la autonomía

Hay que fiarse poco del indicador de autonomía inferior ya que se calcula en función del uso que se ha dado al coche en los kilómetros anteriores.
El gran problema del e-NV200 es la autonomía. La marca anuncia hasta 170 kilómetros pero estos 170 km se consiguen en modo B, sin carga y en ciudad. Con la versión de carga llegué a hacer casi 180 kilómetros sin recargar pero sin pisar la autopista y moviéndome sólo en ciudad con carga baja. Con el Evalia no pasé de 140 kilómetros y fue el más discreto en nuestro reciente comparativo de coches eléctricos.

Con carga (la familia y algunos trastos), y en un viaje con autopista a 120 km/h., la autonomía supera ligeramente los 100 km (comprobado), de manera que no es un coche con el que puedan afrontarse salidas de fin de semana (salvo si tenemos una segunda residencia con punto de carga a no más de 120 km) ni, por supuesto, unas vacaciones en familia. El uso del Evalia eléctrico es, no obstante, posible en múltiples casuísticas y, todos aquellos que se enfrenten a alguna de ellas, deberían plantearse la posibilidad de adquirir uno siempre que lleguen al precio de salida, que es bastante elevado.

Este es un modelo aconsejable como segundo coche para familias con tres hijos que se muevan en ciudad y que tengan un presupuesto elevado.
Me explico. Este es un coche perfecto, por ejemplo, como primer coche en sitios donde el ámbito de movimientos sea reducido. Hablo, por ejemplo, de pequeñas capitales de provincia aisladas, islas como Menorca o Lanzarote o lugares como Andorra, por ejemplo. En este caso, es perfectamente viable y respecto a otras alternativas eléctricas como el Volkswagen e-Golf, el Ford Focus, el Kia Soul o su hermano, el Nissan Leaf, el Evalia ofrece un planteamiento claramente menos refinado (por materiales y equipamiento) pero con una capacidad interior, una habitabilidad, una practicidad con sus puertas laterales correderas y su enorme portón trasero y una capacidad de maletero que no ofrece ningún otro coche eléctrico puro.

Otro ámbito de uso es como segundo coche urbano para familias con hijos muy activas (compras en el súper, idas y venidas a recintos deportivos, reparto escolar matutino, mini-salidas el fin de semana...) aunque en este caso tiene el inconveniente del precio elevado para ser un segundo vehículo del hogar. Finalmente, otra función interesante es la de servicio de transporte de personas para hoteles y empresas de taxi privado con trayectos cortos (hotel-aeropuerto, hotel-feria...).

Para todos estos usos, el e-NV200 garantiza espacio, silencio de uso, facilidad de acceso y salida, contaminación cero y un precio de utilización claramente inferior al de un vehículo similar con motor de gasolina ya que su recarga es mucho más barata que el precio del combustible.

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